En el bajío guanajuatense, este domingo, pareciera que las nubes y el sol no se deciden por dejar al agua que refresca o si ceder ante el fuerte calor. Son de esos días entre temporada y temporada, en el que el sol no deja de quemar y las nubes no mojan lo suficiente.
La lluvia es siempre traicionera, no solo moja el suelo y los arboles, las casas y los coches. También nos moja a nosotros. El agua de lluvia, su sonido, su ambiente. Todo siempre en conjunto deja esa sensación “Mojada” donde todo se siente igual, pero se siente, como mojado, como especial, como mas fuerte. Siempre me han gustado los días tristes que empapan todo, porque me parece muy interesante el modo en el que la gente que me rodea afronta, a su propio modo, un día gris y mojado.
Por eso me gusta la lluvia, si alguien me pregunta, me gusta porque me moja; porque cambia el paisaje, porque mueve las cosas, porque inunda los cuerpos y porque…Empapa el alma.
Desde León Guanajuato hoy, empiezan las lluvias. Empieza mis letras.
Brawn